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  • Naylor no viaja con los Mariners a Detroit

    Naylor no viaja con los Mariners a Detroit

    DETROIT — La disponibilidad de Josh Naylor para los Juegos 3 y 4 de la Serie Divisional de la Liga Americana parece incierta, luego de que el primera base de los Marineros no viajara con el equipo a Detroit el lunes.

    La esposa de Naylor se encuentra en Arizona y está esperando el primer hijo de la pareja. El mánager de Seattle, Dan Wilson, informó el lunes por la tarde que el jugador de 28 años se tomó “un día personal” y que el equipo sabrá más el martes antes del Juego 3 en el Comerica Park.

    La política de la lista de paternidad de Major League Baseball en postemporada es la misma que durante la temporada regular. Si Naylor entra en la lista de paternidad, podría permanecer en ella hasta tres días. Los Marineros podrían reemplazarlo en su roster de 26 jugadores para la SDLA, y varios integrantes del grupo de reserva viajaron con el equipo a Detroit. Hasta la noche del lunes, no se había realizado ningún movimiento oficial.

    Naylor ha sido una pieza clave en la alineación de los Marineros desde que llegó procedente de los Diamondbacks el 24 de julio, antes de la fecha límite de cambios. En 54 juegos de temporada regular con Seattle, registró una línea ofensiva de .299/.341/.490 con 10 dobles, nueve jonrones y 33 impulsadas.

    En los dos primeros juegos de la SDLA, Naylor batea de 8-0 con una base por bolas.

    Los Tigres están programados para enviar al derecho Jack Flaherty al montículo en el Juego 3. Si Naylor no puede jugar, los Marineros podrían iniciar con Luke Raley en la primera base. Raley batea a la zurda y disputó 31 juegos (24 como titular) en la inicial esta temporada.

    Raley tuvo mucho mejor desempeño ante lanzadores derechos que ante zurdos durante la campaña regular, y la mayoría de su tiempo de juego fue frente a derechos. Registró un OPS de .695 en 183 apariciones al plato contra derechos y de .319 en 36 turnos frente a zurdos.

    Otra opción para Seattle, en caso de que Naylor no esté disponible, sería mover al venezolano Eugenio Suárez de la tercera a la primera base, aunque esa alternativa probablemente se daría solo contra lanzadores zurdos. Suárez jugó tres partidos en la inicial con los Marineros esta temporada, el más reciente el 5 de septiembre, y ha estado practicando en esa posición en días recientes.

    Si Suárez es requerido en primera, Seattle cuenta en su roster de la SDLA con el habilidoso defensor Ben Williamson como opción adicional para la tercera base. Williamson (quien debutó en las Grandes Ligas el 15 de abril) tuvo promedio de .253/.294/.310 en 85 juegos de temporada regular. Fue enviado a Triple-A Tacoma el 31 de julio, tras la llegada de Suárez, y terminó la temporada allí.

    Fuente: MLB

  • Polanco y Rodríguez lideran a victoria de Mariners, serie se iguala a triunfo por bando

    Polanco y Rodríguez lideran a victoria de Mariners, serie se iguala a triunfo por bando

    SEATTLE — Son los rostros de la franquicia y las piezas sobre las que los Marineros han construido su presente y su futuro. Jugadores que ya están en camino al estrellato y que podrían alcanzar un estatus eterno en esta región si esta carrera de postemporada termina con un desfile.

    Cal Raleigh y Julio Rodríguez, el receptor de espíritu obrero que conecta 60 jonrones y el jardinero central de cinco herramientas que disfruta los reflectores. Forman un dúo dinámico en la parte alta del orden de los Marineros, y el domingo por la noche respondieron de manera espectacular.

    Raleigh disparó un doblete hacia la esquina del jardín derecho con un out en el octavo inning, y Rodríguez lo siguió con otro doble, este al izquierdo, para impulsarlo al plato. Esos batazos consecutivos respondieron a una tensa remontada de los Tigres en la parte alta del episodio y llevaron a Seattle a una victoria 3-2 en el Juego 2 de esta Serie Divisional de la Liga Americana, un duelo que, por donde se lo mire, era de vida o muerte.

    “Este fue un juego de reacción para nosotros”, dijo el mánager de los Marineros, Dan Wilson. “Y ellos hicieron exactamente eso”.

    En el plano emocional, fue la primera victoria de postemporada de los Marineros en el T-Mobile Park desde el Juego 1 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 2001, un hecho cuya duración literalmente llevó a muchos fanáticos a las lágrimas.

    Rodríguez ha abrazado esa emoción, hablando con entusiasmo sobre las aspiraciones de los Marineros pese a la falta de experiencia de la organización en este escenario. Y podría ser el símbolo perfecto del cambio en esa narrativa: un jugador con cuatro años en las Grandes Ligas, con una carrera prometedora, pero que hasta ahora había sido definido más por su potencial que por su consagración.

    Por eso, lo del domingo fue, sin duda, el momento más grande de su carrera.

    “Este tiene que ser el número uno”, aseguró Rodríguez. “No hemos tenido un momento así aquí en mucho tiempo, así que poder darle una victoria al equipo esta noche fue algo realmente especial para mí. Ver a los fanáticos y cómo se encendieron fue muy especial. Siempre voy a guardar ese recuerdo en mi corazón”.

    Después de una derrota dolorosa en el Juego 1, los Marineros empataron la serie antes de viajar a Detroit, y lo hicieron nada menos que ante Tarik Skubal, convirtiéndose en el primer equipo en vencer al as de los Tigres tres veces en una misma temporada.

    De haber perdido, Seattle habría necesitado ganar los Juegos 3 y 4 en Comerica Park sólo para forzar un quinto y decisivo juego en casa, nuevamente contra Skubal. Ese escenario aún podría presentarse, pero los Marineros demostraron, tanto a los Tigres como a sí mismos, que pueden contraatacar.

    “Más que nada, fue importante responder como equipo”, expresó Rodríguez. “Siento que Cal encendió la chispa ahí, y me dio mucha alegría poder seguirle el paso”.

    En esencia, Rodríguez y los Marineros dieron el golpe final en el Juego 2.

    Seattle había mantenido a Detroit sin anotar hasta el octavo episodio, cuando Spencer Torkelson conectó un doblete dentro de la raya del jardín derecho para empatar el juego 2-2, luego de que Matt Brash otorgara una base por bolas a Gleyber Torres y el inicialista Josh Naylor cometiera un error que puso la del empate en circulación.

    Con el impulso momentáneo a favor de los Tigres, los Marineros se mantuvieron tranquilos y confiados cuando llegó su turno al bate, ya sin Skubal en el montículo. Y cuando entró el relevista Kyle Finnegan, Raleigh y Rodríguez respondieron de inmediato.

    “No es difícil”, dijo Rodríguez. “Estamos aquí para ganar, ¿sabes? No importa lo que haya pasado, si toman la ventaja o si empatan el juego. Sabemos cuál es el objetivo, y no hay tiempo para lamentarse. Hay que mantenerse en el momento”.

    Antes de esa reacción de Raleigh y Rodríguez, el dominicano Jorge Polanco había conectado dos jonrones en solitario ante Skubal que le dieron al equipo el colchón necesario, apoyados por otra actuación dominante del cuerpo de pitcheo.

    Entre cinco lanzadores, los Marineros solamente permitieron tres hits, la menor cantidad en la historia de la franquicia en un juego de postemporada, y fueron guiados por su roca: el quisqueyano Luis Castillo.

    Castillo batalló al principio, lanzando 51 pitcheos en los primeros dos capítulos, pero luego se asentó con capítulos de nueve lanzamientos en el tercero y cuarto. Su tarea no era necesariamente superar a Skubal, sino mantener a la ofensiva de Seattle cerca, y lo logró, sin permitir hits en sus primeros 18 bateadores, hasta que Torres le conectó un sencillo al jardín derecho con dos outs en el quinto.

    Ese imparable, tras su cuarta base por bolas, colocó corredores en las esquinas y puso a Wilson ante una situación similar a la que le costó el Juego 1, con su abridor en un conteo razonable de lanzamientos (85) y el peligroso Kerry Carpenter en turno.

    Esta vez, sin embargo, Wilson recurrió al zurdo de confianza Gabe Speier, quien ya calentaba la noche anterior cuando George Kirby permitió el jonrón decisivo. En esta ocasión, Speier sacó a los Marineros del aprieto con un enorme ponche.

    Después, Castillo fue captado en el dugout apretando el puño derecho, en el gesto característico de su apodo, La Piedra.

    “Cuando Speier subió al montículo, me quedé ahí porque quería mostrar mi apoyo, especialmente en estos momentos”, declaró Castillo. “Eso es lo mejor que puedes hacer, mostrar respaldo. Y no importa quién entre, sabes que va a cumplir con su trabajo”.

    Speier fue el primero de otra sólida cadena de relevistas, cuyo cierre estuvo a cargo de Andrés Muñoz, quien –un día después de lanzar dos innings, la mayor carga de su carrera con los Marineros– aseguró su primer salvamento de postemporada.

    El dos veces All-Star se encargó de sellar el triunfo y garantizar que, si los Marineros enfrentan eliminación en esta SDLA, no será en una noche en la que estaban contra las cuerdas.

    Fuente: MLB

  • Yesavage domina a Yankees y Blue Jays se colocan a un triunfo de la Serie de Campeonato

    Yesavage domina a Yankees y Blue Jays se colocan a un triunfo de la Serie de Campeonato


    TORONTO — El domingo en Toronto, nació una estrella

    Trey Yesavage hizo que los Yankees vieran fantasmas, con la ofensiva más productiva del béisbol luciendo perpleja ante un novato de 22 años con un lanzamiento que se desploma desde el cielo y desaparece.

    La victoria 13-7 de los Azulejos en el Juego 2 para tomar ventaja de 2-0 en la SDLA siempre será recordada por lo que Yesavage hizo en el montículo del Rogers Centre, ponchando a 11 Yankees en 5.1 entradas sin imparables, con los ponches representando un récord de postemporada de la franquicia. Fue una de las mejores actuaciones en la historia de esta organización, el tipo de momento del que seguiremos hablando dentro de años, comparando todo lo que venga después con lo que Yesavage acaba de hacer.

    El mánager John Schneider tuvo problemas para explicar lo que acababa de ver. Para cuando Yesavage se abrió paso entre todos los medios y compañeros de equipo que lo esperaban después de la victoria, todavía estaba aturdido.

    “Esto tiene que ser la gloria”, dijo Yesavage. “No podría imaginar una mejor sensación en este momento”.

    Cuando Schneider finalmente salió para sacar a Yesavage en el sexto episodio, hubo abucheos mezclados con la fuerte ovación que estaba por comenzar. Todos querían ver más. Schneider nunca se había sentido más feliz de escuchar esos silbidos.

    “Ha pasado mucho, pero este fue el mejor”, confesó Schneider. “Estaba bromeando un poco con [Kevin] Gausman, Max [Scherzer], Biebs [Shane Bieber] y [el coach de pitcheo] Pete Walker como, ‘Deséenme suerte, voy a salir’. Fue especial para él tener ese momento”.

    Yesavage, en números:
    – Estableció un nuevo récord de ponches para un lanzador de los Azulejos en la postemporada (el récord anterior, 8, compartido por David Price dos veces, Juan Guzmán y Dave Stieb).
    – Yesavage (22 años, 69 días) es el segundo lanzador más joven con un juego de doble dígito en ponches en postemporada (John Candelaria ponchó a 14 a los 21 años, 335 días en el Juego 3 de la SCLN de 1975).
    – Sus 10 ponches en cuatro entradas estuvieron empatados como la mayor cantidad en la historia de la postemporada (Patrick Corbin, Juego 4 de la SCLN de 2019).

    El sábado, sentado tranquilo y calmado en el podio, Yesavage dijo: “Estoy construido para esto”. Lo dijo con tanta naturalidad que ni siquiera pudo sonar como arrogancia. Deberíamos haber sabido que era una advertencia.

    “Estaba sentado allí pensando en el comentario que hice el otro día, donde dije: ‘Estoy construido para esto’”, comentó Yesavage. “Y pensé: ‘Bueno, será mejor que lo respalde’”.

    El momento que mejor capturó a Yesavage fue en el mismísimo primer inning. Había salido del bullpen unos minutos antes, con un primer plano de su rostro que se elevaba sobre él en la pantalla gigante mientras la multitud rugía. Pronto, tuvo al primer bate Trent Grisham en cuenta de 1-2, preparado perfectamente para ese splitter, que ha dominado a los bateadores toda la temporada. Grisham pidió tiempo y salió de la caja de bateo para hacer un par de swings y tomar un respiro.

    ¿Yesavage? Simplemente se quedó allí.

    Ya listo para el lanzamiento con la pelota en lo alto de su guante, Yesavage se quedó completamente inmóvil en el montículo, mirando fijamente a Grisham como diciendo: “Tómate tu maldito tiempo, aquí estaré”. Cuando Grisham finalmente regresó, vino el splitter y Grisham regresó a la cueva como el primero de los 11 ponches de Yesavage.

    “Es como por encima del brazo soltándolo la bola justo encima de su cabeza”, mencionó Aaron Judge. “Así que todo está como cayendo en la zona, y tienes que descifrarlo, o se va a quedar en la zona o va a caer alrededor de tus rodillas”.

    Desde entonces hasta el momento en que Yesavage salió del montículo, asintiendo con la cabeza y mirando disimuladamente a la multitud a la que acababa de brindar la mejor actuación de su vida, vimos a un lanzador en completo control del momento. Se ganó la segunda salida a saludar desde el dugout de la noche, subiendo esos escalones solo un episodio después del dominicano Vladimir Guerrero Jr. e impulsando ambas manos directamente al aire ante otro estallido de la multitud.

    “Él está hecho para esto”, dijo Guerrero. “Me siento muy orgulloso de él. Es un muchacho joven. Está hambriento de ganar, y me siento muy orgulloso por lo que hizo hoy”.

    Todo esto viniendo del abridor de postemporada más joven en la historia de los Azulejos, un primera ronda del Draft de 2024 que hizo su primer lanzamiento profesional hace seis meses en Clase A y pasó por todos los niveles de la organización en una temporada. Es el tipo de arco de desarrollo con el que sueñan los equipos, pero que casi nunca pueden lograr.

    Ahora, todos pueden comenzar a soñar con la próxima apertura y la siguiente. Yesavage, la sorpresa más grande y brillante de la temporada, ha llegado oficialmente.

    Fuente: MLB

  • Yankees escriben otra página en histórica rivalidad y dejan a Red Sox en el camino

    Yankees escriben otra página en histórica rivalidad y dejan a Red Sox en el camino

    NUEVA YORK – El primer paso está cumplido. Para lograr su misión de defender el banderín y volver a la Serie Mundial, los Yankees primero necesitaban despachar a su rival más histórico. Y ya lo hicieron, asegurando una victoria por 4-0 sobre los Medias Rojas en el Juego 3 de la Serie de Comodines de la Liga Americana la noche del jueves en el Yankee Stadium.

    La temporada de Boston terminó, mientras los Yankees descorcharon botellas y celebraron rociando cerveza en su clubhouse, aunque no por mucho tiempo. Todavía queda camino por recorrer. Ahora avanzarán para enfrentar a sus rivales divisionales, los Azulejos, en la Serie Divisional de la Liga Americana al mejor de cinco juegos, que comenzará el sábado en el Rogers Centre.

    “Éramos un grupo con confianza, al entrar en esta serie contra los Medias Rojas”, dijo el capitán de los Yankees, Aaron Judge. “Ellos nos dominaron en la temporada regular, pero sabíamos lo que debíamos hacer. Este grupo sabía lo que teníamos por delante”.

    En el 47ta aniversario del icónico jonrón de Bucky Dent que definió el banderín, Cam Schlittler se ganó un lugar en la historia de la rivalidad, superando a Connelly Early en un duelo de novatos de la Generación Z que mantuvo vivas las ilusiones de octubre en Nueva York.

    “Se sintió como uno de los juegos más cargados de presión en los que he estado”, dijo el manager Aaron Boone. “Un gran oponente, un rival histórico. Los muchachos respondieron y jugaron un gran béisbol en estos días”.

    Alimentado en parte por las provocaciones en línea de la Nación Medias Rojas, el lanzallamas Schlittler hizo pagar caro a los bates de Boston, alcanzando las 100 millas por hora en 11 ocasiones, incluidas seis en el primer inning.

    El resultado fue una actuación de 12 ponches, la mayor cantidad para un novato de los Yankees en un juego de postemporada, superando a Dave Righetti, quien recetó 10 ponches contra los Cerveceros en el Juego 2 de la Serie Divisional de la Liga Americana de 1981.

    “Desperté concentrado”, dijo Schlittler. “Sabía exactamente lo que debía hacer y salir a ejecutarlo, especialmente contra el equipo de mi ciudad natal. Como le dije ayer a Andy [Pettitte], no iba a dejar que me vencieran”.

    Los Yankees aprovecharon errores defensivos de Boston en el cuarto episodio. Cody Bellinger abrió la entrada con un doble agresivo en un elevado de rutina que se le escapó del guante al jardinero central Ceddanne Rafaela.

    Eso encendió una seguidilla en la que seis de siete bateadores de Nueva York se embasaron ante Early, incluyendo sencillos productores de Amed Rosario y Anthony Volpe. Austin Wells conectó un rodado que desvió el guante del inicialista Nathaniel Lowe, permitiendo la entrada de dos rayitas más.

    “No jugamos defensa”, reconoció el manager de Boston, Alex Cora. “No le dieron fuerte a la bola, pero encontraron los huecos y todo pasó rápido”.

    Schlittler, el derecho de 24 años nacido en Walpole, Massachusetts, sostuvo la ventaja con una faena de 107 lanzamientos, de los cuales 75 fueron strikes. Aunque su debut en Grandes Ligas llegó apenas a inicios de julio, demostró estar hecho para octubre, luciéndose con ocho entradas en blanco.

    “Ha sido nuestra arma secreta desde que fue subido”, dijo Judge, aunque después de esa exhibición en un escenario nacional, probablemente ya no sea tan secreta.

    El tercera base Ryan McMahon hizo la jugada defensiva de la noche en el octavo acto, lanzándose por encima de la baranda hacia el dugout visitante tras atrapar el elevado de foul de Jarren Durán.

    McMahon dijo estar “seguro de que choqué con todo en ese dugout”, pero aseguró que espera estar listo para el inicio de la SDLA el sábado.

    “Cuando los juegos realmente importan como este, significa mucho más”, comentó McMahon.

    La historia estuvo muy presente en la serie, sobre todo después de que los Yankees perdieran el Juego 1. Se convirtieron apenas en el tercer equipo en ganar una Serie de Comodines tras caer en el primer encuentro, uniéndose a los Atléticos de 2020 (vs. los Medias Blancas) y los Padres de 2020 (vs. los Cardenales).

    “Estoy feliz de que logramos extender la temporada”, dijo Bellinger. “Qué divertido es ser parte de este grupo. Amo a cada uno de estos muchachos. Esta serie fue un verdadero disfrute”.

    Agregó Ben Rice: “Esto demuestra lo que tenemos en este clubhouse. Somos un grupo resiliente y estamos orgullosos de ello”.

    Esta fue la primera vez desde el cuadrangular que le dio el banderín a Boone en la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 2003 que los Yankees eliminaron a Boston, poniendo fin a una racha de tres enfrentamientos consecutivos de postemporada ganados por los Medias Rojas ante Nueva York: la Serie de Campeonato de 2004, la Serie Divisional de 2018 y el Juego de Comodines de 2021.

    “Esa sí que se disfruta”, dijo Judge. “Ellos nos habían dominado en la temporada regular y en las últimas postemporadas, del 2021 al 2018. Pero esta me gusta mucho más”.

    Fuente: MLB

  • Cubs vencen a Padres y se enfrentarán a Brewers en Serie Divisional

    Cubs vencen a Padres y se enfrentarán a Brewers en Serie Divisional

    CHICAGO — En cuanto la bola tocó el cuero del guante de Pete Crow-Armstrong, el jardinero central de los Cachorros giró de inmediato para mirar a los aficionados que enloquecían en las gradas. Hizo un gesto de victoria con el puño izquierdo una vez. Luego lo hizo otra vez, y otra, y otra.

    La bola que Crow-Armstrong tenía en su guante fue el último out que selló la victoria 3-1 sobre los Padres en el Juego 3 de la Serie de Comodines de la Liga Nacional el jueves en el Wrigley Field. Fue un duelo a todo o nada, y antes del juego, Crow-Armstrong se sentó ante los medios y dijo que los Cachorros “le deben más béisbol de postemporada” a los aficionados que convirtieron el antiguo estadio en una caldera durante tres días.

    “Es real”, dijo Crow-Armstrong sobre la atmósfera. “Te estaría mintiendo si dijera que no estaba pensando en darme la vuelta y decirles algo a esas personas allá afuera. Les debemos todo a quienes vienen y están aquí cada día. Ellos son tan parte de esto como las personas en este clubhouse”.

    Crow-Armstrong también sabe que muchos aficionados van al estadio para verlo jugar, y el estelar de 23 años asume esa responsabilidad con orgullo, incluso mientras se encuentra bajo la lupa y en el centro de los reflectores al mismo tiempo. Bueno, con la temporada en juego, el chico cumplió su promesa previa al partido, logrando una joya defensiva que desafió a Statcast, además de conectar tres imparables.

    Y luego, en el clubhouse, Crow-Armstrong y sus compañeros desataron la fiesta.

    Las láminas de plástico protegían los casilleros en la sala circular, diseñada perfectamente para que la celebración se concentrara en el centro. El champán volaba por los aires en celebración de la primera serie de postemporada que los Cachorros ganan en casa desde que capturaron el banderín en el 2016. Los del norte de Chicago no ganaban una serie de playoffs desde la Serie Divisional del 2017 contra los Nacionales — y fue su primera victoria en un juego de vida o muerte en el Wrigley Field.

    Ahora, los Cachorros tienen una cita con los rivales Cerveceros, que ganaron la División Central de la Liga Nacional y obtuvieron el pase directo a la ronda de la Serie Divisional. Aproximadamente 90 millas separan Wrigley Field del American Family Field, pero esta será la primera vez que ambos equipos se enfrenten en una serie de postemporada.

    Para asegurar su pase, los del norte de Chicago mostraron su estilo de béisbol en todo su esplendor durante la serie. El campocorto Dansby Swanson ofreció una clínica defensiva que encabezó una serie de tres juegos en la que Chicago dio una verdadera clase magistral en prevención de carreras. El veterano Jameson Taillon abrió el juego decisivo y marcó el ritmo con cuatro entradas en blanco, dejando el resto en manos del poco reconocido pero dominante cuerpo de relevistas de los Cachorros.

    Hubo aportes a lo largo de toda la alineación — destacando un cuadrangular solitario de seguro por parte de Michael Busch en el séptimo inning — pero no se puede negar el impacto de Crow-Armstrong en el partido. Y eso se sintió especialmente importante luego de que el joven jardinero central recibiera varias preguntas sobre su lento comienzo en la serie (de 6-0 con cinco ponches en los Juegos 1 y 2).

    “Estoy muy feliz de que se entregara por completo”, dijo Swanson, con gotas de champán cubriendo sus gafas protectoras. “En momentos donde sientes que no has jugado a tu mejor nivel, o como sabes que puedes, uno a veces se retrae en lugar de dejarlo todo. Él fue con todo, y me encantó”.

    Fuente: MLB

  • Tigers eliminan a Guardians en su casa para avanzar a la Serie Divisional

    Tigers eliminan a Guardians en su casa para avanzar a la Serie Divisional

    CLEVELAND — Los Tigres se aferraban a una ventaja de una carrera cuando los Guardianes le dieron una base por bolas intencional a Kerry Carpenter para enfrentar a Wenceel Pérez. En una serie de tres juegos que se sintió como una interminable seguidilla de duelos individuales pitcher-bateador, este era el que Cleveland quería para tratar de salvar su temporada.

    El dominicano Pérez, quien llegó al Juego 3 de la Serie del Comodín de la Liga Americana en una racha de 56-5 y sin hits en esta postemporada, fue subido al tercer lugar en el orden de los Tigres, aunque solo fuera para que el mánager A.J. Hinch pudiera complicarle la vida a su contraparte de los Guardianes, Stephen Vogt, al momento de mover el bullpen. Vogt se arriesgó con el derecho Hunter Gaddis, quien había retirado al ambidiestro Pérez dos veces hacía un par de semanas en el Comerica Park.

    Cuando Pérez abanicó y falló un cambio ante el primer lanzamiento, parecía destinado a más de lo mismo. Pero al atacar un raro error — un slider alto — y conectarlo hacia el jardín derecho, liberó una tonelada de frustración con un simple sencillo productor de dos carreras.

    “Oh, Dios mío, mi corazón estaba latiendo muy fuerte”, dijo Pérez después de la victoria 6-3 de los Tigres la tarde del jueves en el Progressive Field. “Estaba muy feliz. No había mejor momento para dar mi primer hit en esta postemporada. Hermano, fue genial”.

    Con eso, el hechizo que los Guardianes aparentemente tenían sobre sus rivales divisionales se levantó de repente. Spencer Torkelson y Riley Greene siguieron con otros dos sencillos productores y una rivalidad que parecía destinada a cerrarse con otra batalla de una carrera hasta el final se convirtió en una paliza.

    “En el segundo juego, estuvo la historia sobre los hombres dejados en base y tantas oportunidades, así que si solo un hit podía abrir el marcador… ya sea por confianza o por inercia, o simplemente por ser contagioso”, comentó Hinch. “Y Wenceel hizo eso”.

    “Eso es todo lo que necesitábamos: dar un gran golpe”, comentó Kyle Finnegan, quien retiró a los cuatro bateadores que enfrentó para llevarse la victoria.

    Después de dos semanas y media de tormento, un histórico colapso en la carrera por la División Central de la Liga Americana y luego estar al borde de la eliminación, los Tigres encontraron el camino para superar a los Guardianes en el momento perfecto. Con el vuelacercas de Dillon Dingler para tomar la ventaja en el sexto episodio y el rally de cuatro carreras en el séptimo, el equipo salió de su casa de los horrores y avanzó a un enfrentamiento de Serie Divisional contra los Marineros que comenzará el sábado en Seattle.

    “Se siente bien”, confesó Finnegan. “Se sintió como el destino”.

    Los Tigres festejaron intensamente el sábado pasado en Boston, donde aseguraron un puesto en la postemporada en el penúltimo día de la campaña regular y se aseguraron de que su desplome de final de temporada no les costara una oportunidad en octubre. Pero eso no se parecía en nada a la celebración del jueves en un clubhouse visitante que había llegado a sentirse como un segundo hogar.

    Nadie lo disfrutó más que Pérez, quien hizo karaoke en medio del salón, con un micrófono en una mano y su teléfono en la otra mientras bailaba en una piscina de champán y cerveza.

    “Es muy especial”, dijo Pérez, cuya primera carrera impulsada en una semana fue el punto culminante de su primer juego de múltiples remolcadas en un mes. “Hemos estado jugando mucho contra ellos. Han estado jugando bien contra nosotros. Nosotros también jugamos bien contra ellos… Son increíbles. Ejecutan lanzamientos y ponen la pelota donde quieren todo el tiempo.

    “Pero se siente demasiado bien ganar en su estadio y enviarlos a casa y poder seguir adelante para intentar ganarlo todo”.

    Los Tigres se convirtieron en el primer equipo de las Grandes Ligas en perder sus últimas cinco series en la temporada regular y luego ganar su primera ronda de postemporada, según STATS. Dos de esas series perdidas fueron contra los Guardianes, quienes ganaron cinco de seis juegos para darle la vuelta a una división que pareció estar bajo el control de Detroit durante todo el verano.

    Pérez no fue el único que había estado en el lado perdedor de la magia de Cleveland. Will Vest permitió cuatro carreras (tres limpias) en una derrota en extrainnings el 16 de septiembre en el Comerica Park. Consiguió un salvamento en el Progressive Field el jueves pasado y otro en el Juego 1 el martes, pero detener otro rally de los Guardianes al sacar out a José Ramírez en segunda base luego de su error de dos carreras en la parte baja del octavo capítulo le proporcionó una sensación especial camino a los cinco últimos outs.

    “Ellos fueron los que nos eliminaron el año pasado, y nosotros tuvimos que eliminarlos a ellos esta vez”, recordó Vest. “Ahora nos toca seguir adelante”.

    Mientras Torkelson fildeaba el rodado de Daniel Schneemann en el noveno y corría a la base para hacer el último out, los Tigres saltaron del dugout al terreno con igual velocidad. Estaban casi en territorio fair cuando Torkelson pisó la base y despidió a los Guardianes de una vez por todas.

    Nada personal.

    “Hay mucho respeto mutuo”, aseguró Carpenter. “He estado jugando contra Bo Naylor desde siempre. Y todos estos muchachos, siento que les he dicho, ‘Hola’, 50 veces en el último par de años”.

    La victoria envió a los Tigres a un enfrentamiento con unos Marineros que estaban casi tan encendidos como los Guardianes en la recta final. Pero después de nueve juegos agotadores con Cleveland en los últimos 17 días, están listos para enfrentar a cualquier otra novena.

    “Hora de irse de Cleveland”, terminó Pérez.

    Fuente: MLB

  • Ohtani debutará como lanzador en postemporada este sábado en la Serie divisional

    Ohtani debutará como lanzador en postemporada este sábado en la Serie divisional

    LOS ÁNGELES (AP) — Shohei Ohtani hará su debut como lanzador en postemporada el sábado, cuando abra por los Dodgers de Los Ángeles el primer juego de la serie divisional de la Liga Nacional ante los Filis de Filadelfia.

    “Es un equipo muy talentoso. Va a ser un ambiente divertido”, dijo el mánager de los Dodgers, Dave Roberts, acerca de la serie a un máximo de cinco duelos, que inicia en Filadelfia. “Creo que nos emparejamos muy bien con esos muchachos. Van a lanzar un montón de zurdos contra nosotros. Talentosos, en toda la alineación”.

    Roberts confirmó a Ohtani como el abridor el miércoles, después de que los Dodgers vencieron a los Rojos de Cincinnati 8-4 para completar una barrida en la serie de comodines. Los Dodgers habían planeado colocar a Ohtani en el montículo si la serie de comodines hubiera llegado a un tercer y decisivo juego.

    Ohtani (1-1, 2.87 de efectividad) no lanzó por los Dodgers la temporada pasada mientras se recuperaba de una segunda cirugía de codo a la que se sometió en diciembre de 2023. Se convirtió en el primer jugador en la historia de las Grandes Ligas con al menos 50 jonrones y 50 bases robadas, y los Dodgers ganaron la Serie Mundial sobre los Yankees de Nueva York.

    El astro japonés nunca llegó a los playoffs durante seis temporadas con los Angelinos de Los Ángeles.

    Con el madero, Ohtani se revitalizó en septiembre, bateando .312 con diez jonrones y un OPS de 1.165. Terminó la temporada regular con un récord personal de 55 jonrones, uno más que la temporada anterior.

    Contra los Rojos en el primer juego, conectó dos jonrones. Se fue de 4-1 on una base por bolas, una carrera anotada y una impulsada en la victoria decisiva del miércoles.

    Fuente: AP

  • Dodgers dejan a Reds en el camino y avanza a Serie Divisional

    Dodgers dejan a Reds en el camino y avanza a Serie Divisional

    LOS ÁNGELES — Mientras el manager Dave Roberts ha trabajado este año en establecer su círculo de confianza en el cuerpo de lanzadores, los abridores de los Dodgers han sido los que más alto han escalado. Encabezándolos está Yoshinobu Yamamoto, quien se consolidó como el as de la rotación en una dominante segunda temporada.

    Con la oportunidad de cerrar la Serie del Comodín de la Liga Nacional y mandar a casa a los Rojos con un triunfo la noche del miércoles, Roberts pudo haber optado por manejar a su cuerpo de pitcheo de forma agresiva. Pero consideró que las probabilidades de ganar eran tan altas como podían ser mientras Yamamoto siguiera en la lomita.

    Como lo hizo durante toda la campaña, Yamamoto cumplió. Escapó de manera impresionante en la sexta entrada de un aprieto con las bases llenas y sin outs, luego sacó los dos primeros outs del séptimo inning y salió ovacionado tras realizar la mayor cantidad de lanzamientos de su carrera en MLB, con 113.

    “Como abridor, mi trabajo es llegar lo más lejos posible en el juego”, dijo Yamamoto a través de su intérprete Yoshihiro Sonoda. “Y hoy traté de darlo todo allá afuera”.

    Una noche después de recibir siete sólidas entradas de Blake Snell, los Dodgers se apoyaron nuevamente en una dominante apertura para imponerse 8-4, avanzar más allá de la Serie del Comodín y eliminar a los Rojos.

    Tras barrer en su primera Serie del Comodín desde que se adoptó el formato al mejor de tres en 2022, los campeones defensores de la Serie Mundial entrarán en la siguiente fase de la defensa de su título: la Serie Divisional de la Liga Nacional contra los Filis, que inicia el sábado en el Citizens Bank Park.

    “Creo que podemos ganarlo todo. Creo que estamos preparados para hacerlo”, dijo Roberts. “Ciertamente tenemos el pedigrí. Tenemos el hambre. Estamos jugando un gran béisbol. Y, con toda honestidad, no me importa contra quién juguemos. Sólo quiero ser el último equipo de pie”.

    Yamamoto puso de pie al público del Dodger Stadium en múltiples ocasiones durante sus 6.2 innings, en los que permitió dos carreras sucias en el primero como resultado de un error de Teóscar Hernández en el jardín derecho. Después de eso, retiró a 13 bateadores consecutivos antes de la sexta entrada, cuando permitió tres imparables seguidos para llenar las bases sin outs.

    Si Yamamoto estaba intimidado, no lo mostró. Hizo que Austin Hays roleteara hacia el campocorto Mookie Betts, quien sacó el out en el plato. Luego ponchó a Sal Stewart y a Elly De La Cruz para acabar con la amenaza, dejando escapar un rugido mientras la multitud explotaba de emoción.

    La postemporada pasada, Yamamoto mostró por qué los Dodgers le dieron un contrato de 12 años y US$325 millones —el más grande para un lanzador en la historia de Major League Baseball— antes de que lanzara un solo pitcheo en las Mayores. Ahora ha permitido como máximo una carrera limpia en aperturas consecutivas de postemporada, siendo el primer Dodger en hacerlo desde Walker Buehler en 2020.

    “Lanzar 110 pitcheos, llegar hasta siete innings, dice mucho de un tipo que no está satisfecho con lo que hicimos el año pasado”, dijo el infielder Miguel Rojas. “Quiere otro. Es un jugador que demuestra que puede hacer este tipo de cosas, y ahora en apenas su segundo año aquí deja claro que no se conforma con un solo anillo. Quiere ganar con esta organización por mucho tiempo, y estoy feliz de jugar detrás de él”.

    Al final de la temporada, la rotación se convirtió en la mayor fortaleza de los Dodgers, pero Yamamoto fue la única constante durante el año. Fue el único miembro de la rotación de seis hombres que no se perdió una apertura, liderando al equipo con 173.2 innings y registrando efectividad de 2.49 en 30 salidas.

    Aunque, ¿se puede llamar temporada de revelación cuando llegó a las Mayores un año antes como uno de los peloteros más laureados del béisbol?

    Yamamoto ha ganado la Serie de Japón, el Clásico Mundial de Béisbol y el oro olímpico. Ha conquistado en tres ocasiones el Premio Eiji Sawamura —el equivalente al Cy Young en la NPB— y también fue tres veces Jugador Más Valioso de la Liga del Pacífico.

    Y si sigue lanzando al nivel que mostró este año, podría darle a los Dodgers su mejor oportunidad de convertirse en el primer equipo en un cuarto de siglo en ganar campeonatos consecutivos.

    Fuente: MLB

  • Wells y Chisholm Jr comanda victoria ante Red Sox para llevar la serie a juego decisivo

    Wells y Chisholm Jr comanda victoria ante Red Sox para llevar la serie a juego decisivo

    NUEVA YORK – Jazz Chisholm Jr. no ocultó su descontento después de quedar fuera de la alineación para el Juego 1 de la Serie del Comodín de la Liga Americana el martes, dando la espalda para buscar algo en su casillero cuando unos reporteros fueron a hacerle preguntas. La bujía de los Yankees encontró lo que buscaba… y luego mostró exactamente lo que se habían estado perdiendo.

    Chisholm salvó carreras con una defensa estelar y voló por las bases con el hit impulsor de Austin Wells para anotar la carrera de la diferencia, mientras los campeones defensores de la Liga Americana se negaban a que su temporada terminara, llevándose una victoria de 4-3 sobre los Medias Rojas en el Juego 2 el miércoles en el Yankee Stadium.

    “Siempre lo damos todo, especialmente en los playoffs,” dijo Chisholm. “No quieres tener ningún espacio, ni darle nada de ventaja al otro equipo. Obviamente, creo que era un partido de ganar o morir”.

    Con Chisholm saliendo con el pitcheo al estar el conteo en 3 y 2, Wells pegó una línea ante un cambio de Garrett Whitlock y la mandó hacia el jardín derecho, con la pelota cayendo justo al lado de la línea en zona buena. Chisholm pasó por las bases a toda velocidad, perdiendo su casco cerca de tercera y superando el tiro al receptor venezolano Carlos Narváez con un deslizamiento de cabeza. Fue cronometrado en 9.16 segundos de primera a home.

    “Sentí que hice un swing decente a uno de sus mejores lanzamientos,” comentó Wells. “Teniendo a Jazz en primera, esperaba que se robara la base o hiciera algo. Cuando cayó [la pelota], solo esperaba darme la vuelta y verlo anotar.”

    La habilidad atlética de Chisholm también marcó la diferencia en el terreno. Se juntó con el campocorto Anthony Volpe para hacer un elegante doble play en la tercera entrada, y luego salvó potencialmente dos carreras en el séptimo con una zambullida que desvió un sencillo de Masataka Yoshida, dándole al boricua Fernando Cruz otra oportunidad de salir del inning.

    “Quiero asegurarme de que se mencione: Jazz nos salvó el juego, por completo,” aseguró Cruz.

    “¿Qué esperas? El muchacho es capaz de cambiarte el juego” añadió el capitán Aaron Judge. “Simplemente te muestra la madurez, de tomar lo que pasó el día anterior y traerlo al juego de hoy. Se presentó listo para jugar y terminó haciendo las jugadas más grandes para nosotros durante toda la noche.”

    Entonces, ¿cómo pudo Chisholm ignorar la decepción que sintió al dejar el Bronx la noche del martes?

    “Jugué MLB The Show y le gané por knockout a alguien. Así es como me quito el estrés,” reveló Chisholm, provocando risas. “Es verdad”.

    Ben Rice, quien también vio el Juego 1 desde el dugout, aprovechó su primera oportunidad en postemporada, conectando un jonrón de dos carreras en el primer inning que encendió a los presentes y pronosticó una breve actuación para el abridor de Boston, el dominicano Brayan Bello.

    “Poder marcar la pauta temprano para nosotros en el primer episodio y darnos una ventaja, sé que pude encender a los muchachos,” dijo Rice.

    La ventaja se esfumó cuando Carlos Rodón permitió un sencillo remolcador de dos anotaciones de Trevor Story en el tercero, pero Nueva York volvió a ponerse arriba en el quinto. Trent Grisham negoció una base por bolas, avanzó con un lanzamiento descontrolado y anotó cuando Judge mandó un elevado al jardín izquierdo que Jarren Durán trató de tomar lanzándose sin éxito para un hit impulsor.

    Story respondió otra vez en el sexto, devolviendo una recta en 2-0 de Rodón hacia las gradas entre el jardín izquierdo y el central. Una noche después de recibir críticas por retirar a Max Fried en la séptima entrada, el mánager de los Yankees, Aaron Boone, visitó a su abridor después de una base por bolas con cuatro lanzamientos a Alex Bregman, con la mirada puesta en el bullpen.

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    “Yo estaba como, ‘Muy bien, aquí está mi oportunidad. Tengo que ser bastante directo con esto’”, detalló Rodón. “Así que le dije: ‘Me quedo’”.

    Boone quedó convencido. Con eso, Rodón se serenó, saliendo con un elevado para el primer out y un rodado para doble play. Hubo más problemas en el séptimo, cuando Rodón dio un boleto, tiró un wildp pitch y dio un pelotazo, pero Cruz extinguió el fuego.

    Cruz señaló al cielo después de dominar a Story con un largo elevado que puso fin al inning, desatando un rugido que Chisholm comparó con Simba de “El Rey León.”

    Al ver a Cruz mientras salía del terreno, Rice comentó que “podía ver cada vena explotando en su cabeza”.

    “Es hora de competir. Es hora de ir por todo,” dijo Cruz. “Solo compito. Agarro la bola, esa cosa blanca, y vamos… tú contra mí”.

    Devin Williams y David Bednar lanzaron los dos últimos episodios mientras los Yankees – ganadores de 94 juegos de temporada regular, y ahora uno en octubre – tienen la oportunidad de corregir su reciente historia en playoffs contra Boston.

    En tres encuentros de otoño desde el jonrón de Boone que ganó el banderín en el 2003, los Medias Rojas se han llevado la mejor parte: la SCLA del 2004, la SDLA del 2018 y el Juego del Comodín del 2021. Los Yankees creen que esta vez puede ser diferente.

    “Es ganar o irnos a casa”, sentenció Chisholm. “Y todo se trata de ganar”.

    Fuente: MLB