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  • Maria García es inmortalizada en el Pabellón de la Fama Dominicano

    Maria García es inmortalizada en el Pabellón de la Fama Dominicano

    María García, primera judoca dominicana en ganar una medalla mundial, y subcampeona en -52 kilogramos en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007, pasará a formar parte del exclusivo círculo de atletas de su deporte con un asiento en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.

    Así lo estableció la institución, luego del anuncio de su elección hecho por el presidente del Comité Permanente, doctor Dionisio Guzmán.

    Ganó bronce en el Campeonato Mundial Juvenil del 2006 celebrado en la capital dominicana, Santo Domingo.

    García se une a una pléyade de deportistas elegidos para engalanar la casta inmortal en su Clase 2026 del Ceremonial Especial que celebrará el Pabellón durante la mañana del domingo 15 de noviembre en su auditorio del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.

    Además de García, los elegidos para la inmortalidad de este año en deportes individuales son Yuderqui Contreras y Mariano Reyes, en halterofilia y atletismo, respectivamente.

    En disciplinas de equipos están los ex peloteros Darío Veras, Alex Rodríguez, Rafael Soriano, Ricardo Joseph y Johnny Olivo (éste en béisbol amateur), Winston Royal en baloncesto y Euclides Solano en softbol.

    También los propulsores Víctor Pascual, Andrés Vander Horst, Héctor Báez, Félix -Gallego- Ogando, José Ramón -Cuqui- Reyes, Agustín Brea, Julio Cross y Domingo Saint Hilaire.

    Tercera vegana

    A partir del 15 de noviembre, con María serán tres los judocas en el Pabellón de la Fama. Se unirá a Radhamés Lora Salcedo, el primer inmortal de su deporte exaltado en 1992; y Andrea Hernández, entronizada en 2014.

    Los otros inmortales en esta disciplina, en condición de atletas, son Juan Carlos Jacinto, en 2025; Juan Chalas (2003), la sanjuanera Dulce María Piña (2012), José Vicbart Geraldino (2018) y la sancristobalense Eleucadia Vargas, en 2022.

    García tuvo sus mayores logros continentales con sus bronce en los Panamericanos de Río, Brasil, en 2007 y Toronto 2015. En los Juegos Centroamericanos del 2006 de Cartagena de Indias fue ganadora de la medalla oro por equipo y dos de plata, plata y bronce en Mayagüez 2010 y un segundo lugar en Veracruz 20154.

    Su dossier de 15 años como selección, María presenta seis medallas en Copas del Mundo, siete en Centroamericanos y del Caribe, dos en Juegos Panamericanos y 15 en Campeonatos Continentales. Es la primera de su deporte en competir en dos Juegos Olímpicos (Beijing 2008 y Londres 2012).

    En Copas del Mundo obtuvo oro en la edición de Venezuela, platas en las de Alemania, Bélgica y Estados Unidos y un bronce en Austria.

    La pequeña y aguerrida atleta que compitió en dos Olimpiadas y un Mundial, fue más medallista en Campeonatos Panamericanos de su deporte, con un total de cinco.

    Ganó platas en Caguas 2005, Puerto Rico y Montreal 2007, Canadá. Agregó respectivos bronce en las versiones continentales de Isla Margarita 2004, Venezuela; Miami 2008, Estados Unidos y Montreal 2012.

    En su palmarés presenta además un bronce en el Gran Slam de Río de Janeiro 2012 de la Federación Internacional de Judo y un oro en el Campeonato Juvenil de Sudamérica Cali 2006, Colombia.

    En los Juegos Olímpicos, María García fue eliminada en la ronda de cuartos de final en Beijing 2008 y en los de Londres 2012, Inglaterra, la vegana no superó la segunda ronda.

    Fuentes: COLIMDO

  • Cuando el deporte dominicano se convirtió en herramienta de poder y propaganda

    Cuando el deporte dominicano se convirtió en herramienta de poder y propaganda

    La historia del deporte en República Dominicana no se construyó solamente entre jonrones, medallas y victorias. También fue moldeada por invasiones militares, propaganda política y proyectos de poder. Un reciente análisis histórico publicado por El Nacional revela cómo la ocupación estadounidense de 1916 y posteriormente la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo transformaron para siempre la infraestructura y la cultura deportiva del país.

    La influencia norteamericana marcó el primer gran cambio. Durante la ocupación militar estadounidense (1916-1924), los soldados introdujeron deportes como el golf, el tenis y consolidaron la práctica organizada del béisbol en territorio dominicano. Lo que inicialmente era recreación para tropas militares terminó sembrando la base del deporte más importante de la identidad nacional. Porque claro, nada dice “intercambio cultural” como llegar con marines y terminar dejando un país obsesionado con batear pelotas a 400 pies.

    Uno de los símbolos más importantes de esa etapa fue la creación del Santo Domingo Country Club en 1920. Sus primeros espacios deportivos fueron establecidos en terrenos del actual Ensanche La Fe, cuando esa zona todavía era periferia verde de Santo Domingo. Allí surgieron improvisados campos de golf y canchas de tenis reservadas principalmente para oficiales estadounidenses y sectores privilegiados de la época.

    Décadas después, el régimen de Rafael Leónidas Trujillo tomó esa estructura inicial y la transformó en una maquinaria monumental de propaganda estatal. El deporte dejó de ser solamente entretenimiento o recreación para convertirse en símbolo político del régimen. Estadios, complejos deportivos y grandes obras urbanas comenzaron a levantarse como parte de una estrategia para proyectar modernidad y control nacional.

    La inauguración del Estadio Quisqueya Juan Marichal en 1955, originalmente llamado “Estadio Trujillo”, representó uno de los ejemplos más claros de esa visión. Construido como parte de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, el estadio simbolizaba el deseo del régimen de centralizar y exhibir el poder estatal a través del deporte.

    Documentos históricos citados por El Nacional indican además que muchos de los conceptos urbanísticos que luego darían origen al Centro Olímpico Juan Pablo Duarte ya eran discutidos dentro de los planes estatales desde las décadas de 1940 y 1950. La idea era crear grandes espacios centralizados donde el deporte también funcionara como vitrina política.

    El legado sigue siendo tema de debate entre historiadores y ciudadanos dominicanos. Algunos destacan la construcción de infraestructura que todavía permanece vigente; otros recuerdan que muchas de esas obras surgieron dentro de un sistema represivo que utilizó el deporte como instrumento de control y culto a la personalidad. Y ahí aparece la contradicción clásica de la historia latinoamericana: monumentos impresionantes construidos por gobiernos que trataban los derechos humanos como si fueran sugerencias opcionales. Triste costumbre regional.

    Fuente: “ El Nacional”