BARCELONA (AP) — Marcelo, el astro brasileño del Real Madrid famoso por su abundante melena y por ser uno de los jugadores más laureados en la historia del fútbol, anunció el jueves su retiro a la edad de 36 años.
“Mi trayectoria como jugador termina aquí, pero todavía tengo mucho que aportar al fútbol. Gracias por todo”, dijo Marcelo en su cuenta de la red social X.
Lateral izquierdo que destacó en el ataque, Marcelo tuvo una de las carreras más pletóricas de trofeos en la historia del fútbol gracias a su etapa en el Madrid, de 2007 a 2022. Regresó a Fluminense, al club brasileño donde se formó, durante 2023-24.
En el Madrid, se consagró cinco veces en la Liga de Campeones y seis en la Liga española. Totalizó 25 títulos.
“Marcelo forma parte de la historia del Real Madrid y es una de las grandes leyendas de nuestro club y del fútbol mundial”, dijo el Madrid.
El presidente del Madrid, Florentino Pérez, destacó la figura de Marcelo como “uno de los grandes laterales izquierdos de la historia del Real Madrid y del fútbol mundial, y hemos tenido el privilegio de disfrutarlo durante mucho tiempo”.
Marcelo tenía 18 años cuando dio el salto a Europa en 2006 cuando el gigante español estaba sumido en un mal momento. Acabó a ser pieza fundamental en un Madrid que forjó uno de los ciclos más laureados de su historia al destacarse al sumarse al ataque por los espacios creados por Cristiano Ronaldo en el carril izquierdo.
Cristiano rindió homenaje a su antiguo compañero, llamándolo “hermano”.
“¡Hermano mío, que carrera tan increíble! Vivimos mucho juntos, fueron años de logros, victorias y momentos inolvidables”, destacó CR7 en su cuenta de X. “Más que un compañero de equipo, un compañero de vida. Gracias por todo amigo. Te deseo todo lo mejor en esta nueva etapa de tu vida”.
Disputó 546 partidos en 16 temporadas antes de marcharse del conjunto merengue en 2022 tras levantar su quinta Copa de Europa. En ese momento, tenía el récord de más títulos en la historia del club. Desde entonces, ha sido superado por Luka Modric y Nacho Fernández con 26 cada uno.
Tras una breve etapa con el Olympiakos en Grecia, Marcelo pasó Fluminense —donde comenzó su carrera— y conquistó la Copa Libertadores.
Marcelo jugó para Brasil en los mundiales de 2014 y 2018, y se colgó medallas olímpicas en 2008 (bronce) y 2012 (plata).
El Fluminense conquistó en la prórroga su primera Copa Libertadores en una final fea y poco jugada ante un Boca Juniors que se queda con el sueño de La Séptima, dejando aún a Independiente como el equipo más ganador (siete) de Sudamérica. Fue un justo campeón en base a lo que se vio desde el minuto 1. La final se decidió en el 98′ con un gol del brasileño Kennedy.
Fluminense, con muchos jugadores de buen pie, quería tocar y jugar desde el principio. Boca, con no tantos, quería ver pasar los minutos. La grada, mientras, al contrario de lo que había pasado en las calles de Río, era también de dominio tricolor, con más brasileños y más animados. La 12 intentaba remontar al equipo… y lo consiguió por momentos.
Boca dejaba pasar los minutos del primer tiempo y veía que su portería, tan bien guardada en esta Copa, no sufría mucho. Así tuvo un par de avances interesantes, pero su plan de partido se truncó en el minuto 36, con el decimotercer tanto del veterano ariete argentino Germán Cano, un jugador anónimo casi en Argentina que se va siendo el goleador de la Copa (13 tantos), algo que nadie había conseguido en la Libertadores en este Siglo.
Con 0-1, el partido casi no se jugó hasta el descanso. Los veteranos del Flu estaban en el suelo más que jugando (algo propio de las finales, y más en Sudamérica), y se jugaba poco. Ya ni Flu quería jugar, con el veterano Felipe Melo (40 años y ex deLaLiga) dirigiendo las operaciones… hasta que fue cambiado en el 51′.
La segunda parte fue otra cosa en actitud, pero Boca no podía en juego. Básicamente porque no tenía ni la pelota. Y así es imposible. Cuando la pelota estaba en juego, que era poco tiempo, tenía color tricolor y no xeneize. A Boca le quedaba el orgullo, el escudo, la mística, la historia… y poco más. El sueño de La Séptima se iba a por las alcantarillas de Maracaná… hasta que surgió Advíncula, exlateral del Rayo. Allí, solo, en la esquina, cuando Buenos Aires lloraba, metió un zarpazo esquinado para un empate esperanzador.
El partido se iba a la prórroga (Marcelo ya había sido sustituido antes) aunque Diogo Barbosa la tuvo para el Flu en el último segundo del descuento. Y en el tiempo extra, Boca, que había fraguado su éxito en la Copa en los penaltis, parecía tener claro el plan. De nuevo, Flu cogía la iniciativa del juego. Y llegó el golazo de John Kennedy en el 98′. Y ahí se acabó el partido, aunque aún quedaban 20 minutos… y el propio Kennedy se fue a la calle por una absurda, pero justa, doble amarilla tras celebrarlo con el público (ya tenía una amarilla).
Seguidamente, Fabra, antes del descanso, también se fue a la calle por una agresión. 10 para 10, pero no se jugaba nada.
Y Flu fue campeón con justicia.
El Fluminense del exmadridista Marcelo conquistó en la prórroga su primera Copa Libertadores en una final fea y poco jugada ante un Boca Juniors que se queda con el sueño de La Séptima, dejando aún a Independiente como el equipo más ganador (siete) de Sudamérica. Fue un justo campeón en base a lo que se vio desde el minuto 1. La final se decidió en el 98′ con un gol del brasileño Kennedy.
Fluminense, con muchos jugadores de buen pie, quería tocar y jugar desde el principio. Boca, con no tantos, quería ver pasar los minutos. La grada, mientras, al contrario de lo que había pasado en las calles de Río, era también de dominio tricolor, con más brasileños y más animados. La 12 intentaba remontar al equipo… y lo consiguió por momentos.
Boca dejaba pasar los minutos del primer tiempo y veía que su portería, tan bien guardada en esta Copa, no sufría mucho. Así tuvo un par de avances interesantes, pero su plan de partido se truncó en el minuto 36, con el decimotercer tanto del veterano ariete argentino Germán Cano, un jugador anónimo casi en Argentina que se va siendo el goleador de la Copa (13 tantos), algo que nadie había conseguido en la Libertadores en este Siglo.
Con 0-1, el partido casi no se jugó hasta el descanso. Los veteranos del Flu estaban en el suelo más que jugando (algo propio de las finales, y más en Sudamérica), y se jugaba poco. Ya ni Flu quería jugar, con el veterano Felipe Melo (40 años y ex deLaLiga) dirigiendo las operaciones… hasta que fue cambiado en el 51′.
La segunda parte fue otra cosa en actitud, pero Boca no podía en juego. Básicamente porque no tenía ni la pelota. Y así es imposible. Cuando la pelota estaba en juego, que era poco tiempo, tenía color tricolor y no xeneize. A Boca le quedaba el orgullo, el escudo, la mística, la historia… y poco más. El sueño de La Séptima se iba a por las alcantarillas de Maracaná… hasta que surgió Advíncula, exlateral del Rayo. Allí, solo, en la esquina, cuando Buenos Aires lloraba, metió un zarpazo esquinado para un empate esperanzador.
El partido se iba a la prórroga (Marcelo ya había sido sustituido antes) aunque Diogo Barbosa la tuvo para el Flu en el último segundo del descuento. Y en el tiempo extra, Boca, que había fraguado su éxito en la Copa en los penaltis, parecía tener claro el plan. De nuevo, Flu cogía la iniciativa del juego. Y llegó el golazo de John Kennedy en el 98′. Y ahí se acabó el partido, aunque aún quedaban 20 minutos… y el propio Kennedy se fue a la calle por una absurda, pero justa, doble amarilla tras celebrarlo con el público (ya tenía una amarilla).
Seguidamente, Fabra, antes del descanso, también se fue a la calle por una agresión. 10 para 10, pero no se jugaba nada.
Y Flu fue campeón con justicia.
Tras la final, vienen las consecuencias. No hay público más exitista que el argentino, y ahora todo será un desastre. Pero no, este Boca de Jorge Almirón, comandado en el despacho por el mito Riquelme, llegó a una final con poco. Y eso tiene su mérito. Aunque hoy sólo haya alegría para Flu, justo ganador de esta finalísima en la que hubo poco juego y se jugó poco.
La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) informó este jueves que Marcelo, lateral izquierdo del Fluminense, es sancionado por tres partidos debido a la infracción que cometió sobre Luciano Sánchez, la cual terminó en lesión grave y alejando al futbolista de Argentino Juniors de los campos por al menos un año.
El futbolista brasileño ya comenzó a cumplir su sanción al no disputar el partido de vuelta contra Argentino Juniors, partido que terminó ganando el Fluminense y pasando a los cuartos de final donde se enfrentarán a Flamengo u Olimpia.