Se quitó la gorra y se agachó en cuclillas con dos outs en la séptima entrada la tarde del miércoles en el Truist Park. El manager interino de los Filis, Don Mattingly, acababa de caminar hacia el montículo para sacar del encuentro al dominicano Cristopher Sánchez, apenas dos bateadores después de que el error de Harper en un elevado al bosque derecho desatara un ataque de dos carreras que le dio la ventaja a Atlanta en el Juego 2 de la Serie del Comodín de la Liga Nacional.
La música de Guns N’ Roses retumbaba. Los fanáticos de los Bravos rugían.
Los Filis estaban a seis outs de una derrota que pondría fin a su temporada y de casi seguros cambios en el receso de campaña.
Pero los Filis ganaron en 10 entradas, 4-3, enviando la serie a un Juego 3 el jueves. El horario de inicio del Juego 3 depende de qué series sigan activadas tras la jornada del miércoles. El choque Filis-Bravos comenzará a las 2 p.m. ET a menos que sea la única serie restante, o si la de Medias Blancas-Astros es la única otra serie activa. En ambos casos, el Juego 3 entre Filis y Bravos comenzaría a las 8 p.m. hora del este.
El receptor de los Filis, J.T. Realmuto, dijo tras la desgarradora derrota del Juego 1 el martes que la razón por la que ama tanto el béisbol es por la montaña rusa de emociones, incluso en la derrota.
Bueno, Realmuto experimentó la otra cara de la moneda en menos de 24 horas.
Después de que los Bravos tomaran la ventaja en el séptimo episodio, Kyle Schwarber y Harper conectaron jonrones consecutivos para abrir la octava entrada y empatar el juego a 3. Schwarber castigó un slider en cuenta de 3-2 de Dylan Lee con un tablazo proyectado a 447 pies. El jardinero derecho de los Bravos, el venezolano Ronald Acuña Jr., ni siquiera se molestó al darse la vuelta para ver la pelota salir del parque. Harper luego empalmó un slider en 1-1 hacia el bosque derecho para igualar las acciones.
Fue uno de los momentos más dramáticos en la historia reciente de los Filis, considerando cómo se había desarrollado todo en la parte baja de la séptima entrada, con la temporada del equipo y el futuro de la organización en juego.
Alec Bohm conectó el cuadrangular de la ventaja en el 10mo acto, su primer bambinazo hacia la banda contraria desde el Día Inaugural. Bohm se convirtió en el cuarto jugador en la historia de los Filis en dar un jonrón para tomar la ventaja en extrainnings de un partido de postemporada, uniéndose a George Vukovich (Juego 4, SD 1981), Lenny Dykstra (Juego 5, SD 1993) y J.T. Realmuto (Juego 1, Serie Mundial 2022).
Eso compensó su propio error en el séptimo capítulo, cuando Bohm fildeó un toque de bola cerca del montículo e inexplicablemente intentó retirar al corredor adelantado en la segunda base. No lo logró.
Realmuto levantó los brazos en señal de frustración detrás del plato cuando eso ocurrió.
Pero Harper y Bohm se redimieron.
El novato derecho Andrew Painter, relevando genuinamente por primera vez en su carrera, lanzó las últimas tres entradas.
Todos se preguntaban cómo manejaría lanzar desde el bullpen. Resultó que estuvo fantástico, escapando de un atolladero con dos outs y dos a bordo en el cierre del 10mo para mantener viva la temporada. El último out fue correspondientemente dramático: un exitoso desafío del sistema automático de bolas y strikes (ABS) por parte de Painter para ponerchar a Dominic Smith.
Cinco temporadas después de la implementación del formato de la Serie del Comodín al mejor de tres juegos (2020 y 2022-25), los datos envían una clara advertencia: ¡No pierdas el Juego 1!
En los 24 enfrentamientos anteriores de la Serie del Comodín, apenas tres equipos lograron remontar para ganar la serie después de caer en el primer juego. Dos de esos casos ocurrieron durante la inusual postemporada del 2020, disputada sin aficionados, lo que deja la remontada de los Yankees sobre los Medias Rojas el año pasado como la única excepción en condiciones normales.
Cuatro equipos desafiaron al destino el martes. Así lucen sus posibilidades de remontar en nuestra escala PEP (“Peor Escenario Posible”), del 1 (remontada sencilla) al 10 (esto pinta mal).
Resultado del Juego 1: Boston fue silenciado por Cam Schlittler, limitado a apenas tres hits en total antes de sufrir una paliza de 9-0 tras despegarse los Yankees en las últimas entradas.
Por qué están en problemas: La derrota en el Juego 1 fue una continuación del bajón de los Medias Rojas al final de la temporada. Las 71 carreras anotadas por Boston en septiembre fueron 18 menos que las de cualquier otro equipo.
Esta alineación fue dominada este año por el abridor de los Yankees para el Juego 2, Max Fried, contra quien registró OPS de .473. Además, está golpeada por las lesiones. El venezolano Willson Contreras y Ceddanne Rafaela apenas regresaron recientemente de lesiones sufridas al final de la campaña. Mickey Gasper está fuera por un problema en el bíceps. Y Roman Anthony abandonó el Juego 1 debido a una molestia en la mano que lo mantuvo fuera durante gran parte de la temporada.
Por qué pueden remontar: Estamos hablando del mismo equipo que tenía marca de 32-46 hace unos tres meses, así que saben algo de remontadas. De hecho, en tres de las cinco series de postemporada anteriores entre estos dos rivales, el equipo que perdió el Juego 1 terminó ganando la serie: los Yankees en la SCLA del 2003 y la Serie del Comodín del 2025, y los Medias Rojas en la SCLA del 2004.
Más concretamente, tendrán a Sonny Gray (EFE+ de 150 esta temporada) en el Juego 2 y al venezolano Ranger Suárez (127) en un posible Juego 3. Todavía hay motivos para confiar en que, si consiguen una ventaja, su grupo de relevistas para situaciones de alta presión, ahora reforzado con Garrett Crochet, podrá preservarla.
Calificación PEP: 6.33, la misma cantidad de innings en los que Schlittler dominó a Boston en el Juego 1.
Resultado del Juego 1: Abajo 5-0 después de la parte alta del quinto inning en un juego en el que ambos equipos recurrieron a sus bullpens, la remontada tardía de los Astros se quedó corta en una derrota por 6-3.
Por qué están en problemas: Como el primer equipo en llegar a la postemporada tras una campaña completa sin récord ganador, los Astros ya enfrentaban cierto escepticismo. El Juego 1 sólo aumentó esas dudas.
Un cuerpo de lanzadores de los Astros desgastado por la lucha hasta el final de la temporada en el Oeste de la Liga Americana no pudo contener a los Medias Blancas. Además, Chicago siguió ejecutando un sólido plan de pitcheo contra una pieza central de Houston, el cubano Yordan Álvarez, quien ahora batea de 24-5, con apenas un extrabase, frente al pitcheo de los Medias Blancas esta temporada.
Por qué pueden remontar: Aunque el abridor de Chicago para el Juego 2, Sean Burke, estuvo excelente este año, el abridor de Houston, Hunter Brown (EFE de 2.47 en sus últimas ocho aperturas), probablemente sea lo más parecido a un as establecido que tiene esta serie.
Y aunque los Astros no pudieron hacerle daño al principal relevista de Chicago, Grant Taylor, los Medias Blancas lo utilizaron para 54 pitcheos en 2.1 innings, lo que probablemente lo dejará fuera de acción para el Juego 2. Forzar un Juego 3 en Daikin Park pondría mucha presión sobre un joven equipo de los Medias Blancas que tambaleó al final de la temporada regular.
Calificación PEP: 7, la cantidad de turnos al bate que tuvieron los Astros sin conectar un hit con corredores en posición de anotar en el Juego 1.
Resultado del Juego 1: El primer pitcheo de Matthew Boyd fue enviado 405 pies por Fernando Tatis Jr. Y las cosas realmente no mejoraron a partir de ahí en una derrota por 8-0.
Por qué están en problemas: Los Cachorros perdieron la posibilidad de disputar esta serie en casa al registrar marca de 11-13 en el último mes, mientras que los Padres tuvieron récord de 18-6. El Juego 1 fue una clara continuación de esas tendencias.
El pitcheo es un problema para este equipo de los Cachorros. Sólo los Atléticos (247) permitieron más jonrones que Chicago (231) este año. Los cuadrangulares fueron letales para ellos en el Juego 1. Y no es buena idea quedar abajo en el marcador contra unos Padres que cuentan con el mejor bullpen entre los equipos de esta postemporada.
Por qué pueden remontar:Nick Pivetta, abridor de San Diego para el Juego 2 y quien se perdió buena parte de esta temporada por una lesión, representa un enfrentamiento mucho más favorable para los Cachorros que Michael King. La tendencia de Pivetta a permitir elevados y su tasa de batazos fuertes de los rivales favorecen las fortalezas de una ofensiva de los Cachorros que encabezó la Liga Nacional en jonrones (220).
Si los Cachorros consiguen forzar un Juego 3, podrían enfrentarse a Walker Buehler, contra quien registraron OPS de .968 en dos encuentros este año. La otra opción de los Padres para abrir sería Robbie Ray, quien estuvo sólido en su única apertura contra los Cachorros, pero ha atravesado algunas dificultades desde que fue cambiado a San Diego a mitad de temporada. En otras palabras, podrían presentarse oportunidades para que la explosiva ofensiva de los Cachorros haga de las suyas.
Calificación PEP: 8, la cantidad de outs que separaron a King de lanzar un juego sin hits contra los Cachorros en el Juego 1.
Resultado del Juego 1:Perdieron 5-3 ante los Bravos, desperdiciando una ventaja de 3-2 en el octavo inning cuando Austin Riley conectó un jonrón de tres carreras ante el dominicano Jhoan Durán.
Por qué están en problemas: Desperdiciar una ventaja después de sobrevivir a Chris Salerepresenta un duro golpe anímico para unos Filis que ya llegaron a la postemporada en medio de dificultades.
Obligado a entrar temprano, en el séptimo episodio, debido a la poca profundidad para conectar el relevo intermedio con el final del juego, Durán, quien tuvo EFE de 1.82 en el 2026 y llegó con 8.2 entradas en blanco de por vida en postemporada, hizo 27 pitcheos en la derrota. Eso deja en duda su disponibilidad para el Juego 2 y agrava los importantes problemas de los Filis en el bullpen.
Por qué pueden remontar: La poco ideal situación de pitcheo para el Juego 1 fue consecuencia de una pésima última semana de temporada para los Filis, que los obligó a utilizar a Zack Wheeler en el último encuentro de la campaña regular. Pero ahora tienen a un verdadero apagafuegos en el montículo para el Juego 2: el dominicano Cristopher Sánchez, quien puede quitarle presión al bullpen.
Los Filis enfrentarán a Tyler Mahle en el Juego 2 y posiblemente a Grant Holmes en el Juego 3. Ninguno de los dos tiene experiencia en postemporada, y la ofensiva de Filadelfia mostró señales de vida que necesitaba ante Sale.
Calificación PEP: 9.64, la EFE de los relevistas de los Filis en sus últimos tres juegos.
El 30 de septiembre de 1972, el puertorriqueño alcanzó una de las cifras más importantes del béisbol. Diecisiete años antes ya había sido campeón de la Serie del Caribe con los Cangrejeros de Santurce.
SANTO DOMINGO, RD (Nelson de la Rosa–Prensa CBPC).- Roberto Clemente llegó aquel 30 de septiembre de 1972 al Three Rivers Stadium de Pittsburgh necesitando un solo hit. Tenía 2,999 y todo el estadio sabía lo que estaba en juego. En su primer turno fue ponchado por Jon Matlack, de los Mets de Nueva York, pero en el siguiente conectó un doblete entre center y left.
Los 13,117 aficionados presentes se pusieron de pie para celebrar. Clemente acababa de convertirse en el jugador número 11 en la historia de las Grandes Ligas con 3,000 hits y en el primer latinoamericano en alcanzar la cifra. Había tenido que esperar un día más de lo previsto, porque el 29 de septiembre un batazo suyo fue anunciado inicialmente como hit en la pizarra, pero el anotador oficial determinó error.
Aquel doble terminó teniendo un significado que nadie podía imaginar en ese momento. Fue el último hit de Clemente en una temporada regular de Grandes Ligas. El puertorriqueño todavía disputaría la postemporada frente a Cincinnati, pero su total oficial quedó detenido exactamente en 3,000 imparables.
Hay además una pequeña historia de aquella tarde que acerca el acontecimiento a la persona detrás de la leyenda. Luis Rodríguez Mayoral, periodista y amigo de Clemente, había hablado antes del partido con Luisa Walker, madre del jugador. Ella le pidió que, si Roberto conseguía el hit, le diera un beso de su parte. Clemente lo consiguió y Mayoral cumplió el encargo.
Mucho antes de aquella tarde en Pittsburgh, Clemente ya había dejado su nombre en otro escenario importante para el béisbol latinoamericano. En Caracas 1955 formó parte de los Cangrejeros de Santurce que conquistaron la Serie del Caribe con marca de 5-1, en un conjunto que reunió, entre otros, a Willie Mays, Don Zimmer y Rubén Gómez.
Clemente conectó siete hits durante aquella Serie, incluyendo un jonrón y dos triples, y anotó ocho carreras. Dos de sus triples llegaron en la victoria sobre Carta Vieja de Panamá que aseguró el campeonato para Santurce. Tres años después regresó al torneo y, en San Juan 1958, defendiendo a los Criollos de Caguas, bateó .391 y fue seleccionado para el Todos Estrellas.
Aquellos años del béisbol invernal permanecieron en su memoria. Después de conquistar con Pittsburgh la Serie Mundial de 1971, cuando le preguntaron si alguna vez había pertenecido a un equipo tan poderoso, Clemente recordó precisamente a aquellos Cangrejeros de Santurce de 1955.
Diecisiete años separaban al joven que recorría los jardines en aquella Serie del Caribe del hombre que llegó a segunda base en Pittsburgh con 3,000 imparables. Nadie podía saber entonces que la cuenta terminaría allí. Tres meses después, el 31 de diciembre de 1972, Roberto Clemente murió cuando el avión en el que viajaba para llevar ayuda a las víctimas del terremoto de Nicaragua cayó poco después de despegar de Puerto Rico.
Por eso, cada 30 de septiembre el número 3,000 vuelve inevitablemente a la memoria. Para el Caribe existe también una historia anterior: antes de convertirse en una leyenda de las Grandes Ligas, Roberto Clemente ya había dejado su huella y había sido campeón de la Serie del Caribe.
Durante los últimos siete años, los Padres se han beneficiado de las electrizantes actuaciones del dúo de superestrellas que ha ayudado a impulsar a la franquicia hacia su época dorada, y ellos nunca han dejado de brindarles momentos memorables. Así que, en cierto modo, lo ocurrido en el primer inning de la victoria de San Diego por 8-0 sobre los Cachorros en el Juego 1 de la Serie del Comodín de la Liga Nacional la noche del martes en Petco Park parecía inevitable.
Abriendo la parte baja del inning, Tatis envió el primer pitcheo del abridor de los Cachorros, Matthew Boyd, a una distancia proyectada por Statcast de 405 pies hacia el bullpen de los Padres entre el jardín izquierdo y el central, apenas por encima del guante extendido de Pete Crow-Armstrong, quien saltó intentando atraparla.
Fue la primera vez que un jugador de los Padres conectó un jonrón abriendo un juego de postemporada, y desató de inmediato la euforia en el East Village, en una escena que recordó mucho al cuadrangular de dos carreras que Tatis disparó en el primer episodio del Juego 1 de la Serie del Comodín del 2024 ante el abridor de los Bravos, el dominicano Reynaldo López.
Y apenas unos momentos después, el ambiente se hizo todavía más ensordecedor.
Machado recibió un cambio de 81.5 mph de Boyd en la esquina de afuera y lo depositó en las gradas del jardín izquierdo. Así de rápido, los Padres estaban arriba 2-0.
Fue la primera vez que los Padres conectaron múltiples jonrones en el primer inning de un juego de postemporada y la novena vez que lo hicieron en cualquier entrada.
Y si la escena con Boyd en el montículo resultó familiar, es porque ya había sucedido antes. De hecho, ocurrió este mismo año, cuando Tatis y Machado le conectaron sendos cuadrangulares el 30 de junio en Wrigley Field. El batazo de Tatis en aquel encuentro también fue un vuelacercas abriendo el juego. Los bambinazos del martes pusieron fin a una buena racha del zurdo, quien no había permitido un jonrón a los 119 bateadores que enfrentó durante todo septiembre.
Vaya manera de comenzar el recorrido de los Padres en esta postemporada.
NUEVA YORK — Cam Schlittler y Ben Rice pasaron sus años de formación rodeados de todo lo relacionado con los Medias Rojas, sólo para terminar del otro lado de la rivalidad más histórica del béisbol. De regreso bajo los reflectores de la postemporada, el dúo nacido en Massachusetts respondió por los Yankees, rompiendo de paso algunos corazones más en Nueva Inglaterra.
Schlittler ponchó a 10 en 6.1 innings en blanco y Rice disparó dos jonrones, incluido un grand slam, como parte de una actuación de seis carreras impulsadas, para que los Yankees consiguieran una victoria de 9-0 sobre Boston en el Juego 1 de la Serie del Comodín de la Liga Americana la noche del martes en el Yankee Stadium.
En la historia de la Serie del Comodín al mejor de tres juegos, los equipos que han tomado ventaja de 1-0 han terminado ganando la serie en 21 de 24 ocasiones (88%), incluidas 17 barridas en dos encuentros. Los equipos locales han ganado las nueve series en las que se adelantaron 1-0, incluidas ocho barridas.
Nacido en Walpole, Massachusetts, y aficionado de los Medias Rojas durante su infancia, Schlittler terminó convirtiéndose en uno de los blancos más populares de la Nación de los Medias Rojas en las redes sociales. Antes de su apertura, el derecho presumió que es “bueno para no olvidar las cosas”. Utilizando como combustible las provocaciones que encontró, Schlittler ofreció otra gran actuación después de haber contribuido a eliminar a Boston en la Serie del Comodín de la Liga Americana del año pasado.
Schlittler, probable ganador del Premio Cy Young de la Liga Americana, marcó la pauta al lanzar su primer pitcheo a 100.6 mph y no bajó la intensidad. Con 117 lanzamientos, la mayor cantidad de su carrera, se apoyó principalmente en su recta de cuatro costuras y su curva, permitiendo dos sencillos y una base por bolas.
Un sencillo productor de Austin Wells en el segundo inning produjo la única carrera de los Yankees ante Payton Tolle, quien permitió cinco hits en 4.2 entradas.
Rice, quien encabezó al equipo con 41 jonrones durante la temporada regular, recibió al zurdo Erik Miller conectando un sinker de 96.8 mph por encima de la pared del jardín central para su segundo cuadrangular de por vida en postemporada. Agregó un sencillo productor en el séptimo episodio y luego envió un grand slam al bullpen del jardín derecho en el octavo.
Mientras crecía en Cohasset, Massachusetts, Rice se inclinó por las rayas de los Yankees desde muy pequeño. De alguna manera, regresó de un juego en Fenway con una gorra de los Yankees como recuerdo. Eso fue todo lo que necesitó: durante una visita posterior en su infancia, Rice dejó escrito de forma memorable “¡Los Yankees mandan!” en el Pesky’s Pole.
Ahora no hacen falta bolígrafos. Una vez más, Schlittler y Rice dejaron su huella.
El inicialista y bateador designado zurdo reasume su compromiso con el conjunto verde tras un verano arrollador en México, enfocado únicamente en levantar el trofeo en la contienda invernal.
SAN PEDRO DE MACORÍS — Con los entrenamientos otoñales en pleno desarrollo en el Estadio Tetelo Vargas, las Estrellas Orientales continúan fortaleciendo su nómina de cara al torneo 2026-2027 de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM). Entre las incorporaciones más destacadas figura el retorno de Sandber Pimentel, quien vuelve a vestir el uniforme oriental tras ser adquirido en un intercambio desde los Toros del Este.
Pimentel, de 32 años y nativo de Santo Domingo, regresa al equipo donde inició su carrera invernal y con el cual militó de forma ininterrumpida entre las temporadas 2016-17 y 2022-23. Tras su paso posterior por los Leones del Escogido y la franquicia taurina, el cañonero zurdo reaparece en San Pedro de Macorís con la madurez que otorgan los años de experiencia y con una meta fija entre ceja y ceja.
“Lo que sí quiero en esta etapa de mi vida es poder conseguir un campeonato nuevamente con las Estrellas Orientales”, afirmó de manera categórica el bateador al integrarse a las prácticas del club.
Un verano de gran producción en la Liga Mexicana
El retorno de Pimentel a la LIDOM está respaldado por una de las actuaciones ofensivas más sólidas de su carrera profesional durante la campaña estival de 2026 en la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) con los Bravos de León.
Números de Sandber Pimentel en la LMB (2026):
Juegos disputados: 87
Promedio de bateo: .273
Imparables: 87
Dobles: 11
Jonrones: 21 (líder entre los bateadores zurdos de su zona)
Carreras impulsadas: 75
Esa cuota de poder en el béisbol azteca le permite llegar a la pretemporada dominicana en óptimas condiciones físicas y con el ritmo de juego necesario para impactar el medio de la alineación desde la jornada inaugural.
Disposición para cualquier rol en el esquema de las Estrellas
Con la nómina oriental sumando piezas de experiencia y talento joven, Pimentel dejó claro que su prioridad absoluta es contribuir al triunfo colectivo, independientemente del lugar que el cuerpo técnico le asigne en la alineación diaria o en la defensiva.
Su versatilidad para desempeñarse tanto en la primera base como en el rol de bateador designado le brinda flexibilidad a la dirección del equipo, agregando fuerza zurda y bateo situacional a la estructura con la que las Estrellas Orientales buscarán coronarse campeones en la próxima contienda invernal.
El vicepresidente de operaciones de los Tigres del Licey considera que las pretensiones salariales y exigencias del exganador del Cy Young podrían distorsionar el mercado de la pelota dominicana y comprometer la estabilidad del negocio.
SANTO DOMINGO — La inminente llegada del estelar diestro Trevor Bauer a la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) para vestir la camiseta de las Estrellas Orientales continúa generando intensas reacciones en las oficinas del circuito invernal. Más allá del impacto competitivo que supone sumar a un ganador del premio Cy Young de las Grandes Ligas, ejecutivos de la liga expresan serias dudas respecto a la sostenibilidad económica que este tipo de acuerdos genera para el ecosistema del torneo.
En una entrevista exclusiva para la prensa deportiva, Audo Vicente, vicepresidente de operaciones de béisbol de los Tigres del Licey, fijó una postura firme al analizar las implicaciones del cotizado contrato. A juicio del directivo azul, pactos con cifras de tal magnitud imponen un reto complejo al momento de negociar con el talento local y amenazan con alterar el equilibrio financiero de las franquicias.
Las cifras y condiciones del acuerdo
De acuerdo con diversos reportes, las negociaciones entre Bauer y la gerencia petromacorisana alcanzaron cifras inéditas para la pelota otoño-invernal:
Sueldo mensual: El acuerdo supera los 55,000 dólares mensuales, luego de que las pretensiones iniciales del lanzador estadounidense rondaran los 80,000 dólares.
Beneficios y logística: El paquete contratado incluye boletos aéreos para el jugador, su agente, su chef privado y su equipo de gestión de redes sociales.
Alojamiento y seguridad: La franquicia garantizará servicios de seguridad privada a tiempo completo y la renta de dos viviendas exclusivas durante su estancia en territorio dominicano.
Aunque Vicente reconoció el derecho de las Estrellas Orientales de estructurar sus ofertas —señalando que “si complacieron al jugador y al agente es porque pueden honrar su palabra”—, no ocultó su preocupación sobre el efecto dominó que causará en la agencia libre.
El ‘efecto dominó’ en la agencia libre y la economía de los equipos
El principal temor radica en el precedente que marca este tipo de salarios al momento de sentarse a negociar con los peloteros titulares nativos de la liga.
“Eso puede traer conversaciones incómodas con los jugadores que son titulares aquí, que pongan el ejemplo de lo que le estén pagando a él, y pudiera traer dificultad en esa conversación”, explicó Audo Vicente.
Asimismo, el ejecutivo azul enfatizó la brecha que se genera entre el incremento salarial y los ingresos operativos reales de los equipos. A diferencia de las nóminas, los contratos con empresas patrocinadoras suelen firmarse a montos fijos plurianuales, lo que impide trasladar el aumento de costos operacionales a las marcas comerciales.
”¿Un tope salarial?: “La goma se estira hasta que se rompe”
Ante el fenómeno inflacionario que atraviesa la agencia libre de LIDOM, Vicente instó a la liga y a los presidentes de equipos a discutir mecanismos de regulación financiera antes de que la competitividad del torneo sufra un deterioro estructural.
“La liga dominicana está llena de grandes talentos, pero la goma es elástica; si tú la sigues estirando, se rompe. No sé si un tope salarial sería la solución, pero sí tenemos que buscar una alternativa porque, de lo contrario, vamos a ver un bajón en la calidad de los jugadores y no vamos a tener ingresos suficientes para retener jugadores de alto calibre”, concluyó el directivo.
Con la pretemporada a la vuelta de la esquina, el debate sobre el control salarial y la sostenibilidad económica promete ser uno de los temas centrales en la agenda institucional de LIDOM de cara al torneo 2026-2027.